sábado, 1 de diciembre de 2018

David y Gerson

Eran dos lusitanos
que vinieron a mi tierra
para ver;
Cómo crecían aquí las cosas,
las vidas separadas
de aire en aire,
de montaña en cultura
de historia en quejio.

Y fueron testigos
-romanceros gitanos
ebrios del camino-
que vinieron
a parar
al amanecer de los naranjos,
a los bares llenos de humo,
al grito eterno del obrero;
y vieron sus arterias ,
y bebieron su sangre
importada de ideas,
y lloraron sus cantares,
y dejaron los versos solemnes
que les enseñaron sus padres.

Eran dos, y lusitanos de nacimiento,
bien entendieron ellos;
el ritmo andaluz,
los contornos literales que deja el viento
en soplidos y quebrantos,
tinta y anhelos.

Eran dos,
lusitanos,
puros como nada que yo conozca;
erguidos y predispuestos.

Salieron con el horizonte en la retina,
y hoy vuelven a Lisboa
con el regusto amargo
que las despedidas van dejando
entre las horas,
y el orgulloso recuerdo
de todo lo que vivimos,
y el trago
jodidamente largo
que dejaron sus pasos,
presos del olvido. 

domingo, 18 de noviembre de 2018

Por Ella

Aquí he venido a por ella,
y aunque el mundo ha corrido
mi cuerpo la sigue buscando.

Quiero preguntarle por los almendros en flor,
y rogarle el secreto de la primavera
para plantar las cuatro esquinas de mi cuarto.

Quiero cosechar las espinas
de los pescados nupciales, 
o tal vez solo una rosa que no sea suya,
o un pétalo que bien le valga
sujetar la sangre 
de sus tibias manos.

Aquí he venido a por ella,
a descubrirle los susurros
que la marea me grita,
y a cantarle los mundos
qué recorrí por su nombre.
Y por su nombre 
abrí nuevas páginas,
crecí enfrentando seres,
pausé los significados,
y pesqué en mis redes 
la duda eterna de ser hombre.

Las cabezas de reyes que corté,
son solo inviernos que pasé
para sufrirlos de noche.


El reflejo del mar y la luna
es bandeja de plata,
dónde amar es ofrecer,
y ofreciendo amor se mata, 
dónde ofrecerte,
es perderse 
yendo a un puerto,
que los mapas no alcanzan .

Aquí he venido con un verso
quejado de circunstancias,
mi pobre cinto maltrecho 
de garras destrozado,
habrá de ser prueba
de que al menos 
morí intentándolo,
aquí he venido con lágrima rota
y la cojera de unos ojos cansados,
aquí he venido,
a esculpirte los tallos,
y hacerte alfombras de hojas secas,
qué anuncien 
entre las sendas
los llantos de un viejo árbol,
y el consuelo que deja tu paso.

Aquí he venido,
al centro 
de algún sitio 
en el que la poesía
me mira,
yo le devuelvo la mirada,
y cómo buen poeta:
roto,
muy roto,
finjo
qué puedo vivir sin ella
y no pasa nada.
De la inteligencia nacieron altivos
cómo nace la nieve en la montaña;
sola y desnuda en las altitudes.


Su perspectiva es la de un mar de horizontes.
Su mirada, la de una infinidad de posibilidades.


Plagas de serpientes 
van golpeando sus caderas,
el gemido de un niño
ruge y las espanta
-Al menos un rato-
y sus silbidos ensordecen,
como una sábana sobre un cadáver.
Y la naturaleza lanza sus dados 
demasiado lejos
para ver lo que sale.


Yo me atrevo entonces
a pintarle los pétalos de nácar,
a regalarle los sonidos
que los oídos no alcanzan,
a ser viento arrodillado ante su altar,
a darle forma a sus ojos,
a derretirle las entrañas,
a vestirla de trigo
para cosecharla de plata,
a advertirle del tiempo
y su secreto más jodido;
De noche solo vive
lo que muere antes de mañana. 


Y a cada ladera
se desploma un corazón roto,
el sueño abatido
de un hombre bueno,
y en la cima pendiente
quedan otras importancias,
Y mi grito no vale nada
Cuando la música sube,
y la muerte me abraza.
La gente está gritando
y no entiendo que dicen
son solo milagros
para la suerte de unos,
y llantos
para la suerte de otros.

Hay un niño
sentado en la acera,
sus ojos son
azules como el mar,
sus mejillas
pálidas
como la mañana blanca
en que el abatido corazón del hombre
conoce la muerte,
sus manos,
encalladas de dolor
parece que no pudieron
arruinadas de intentos,
sujetar la ilusión,
y su carita tiembla al son de lo gritos,
y desprende en lágrimas una ola de frío
que cubre la ciudad,
-yo miro desde algún lado
y se me congela el corazón-
su torso
apenas erguido,
sujeta una pared rota,
sus piernas le delatan
el eterno camino del hombre;
- yo miro desde algún lado,
y se me congela el corazón-

Pobre chiquillo,
pobre criatura
que has venido a conocer el mundo,
y te encontraste
con la falta sensación
de sentirte difunto
entre rosas
y besos del algodón.

Pobre muchacho,
de cenizas tu canción
viniste a ver
pasar las partituras de la vida,
y te encontraste como yo,
un papel,
algo de tinta
y musica en el corazón.

jueves, 1 de noviembre de 2018

I won't run

No, yo no.

Aunque el viento también me quema,
y las entrañas también me arden desde dentro.
Pero yo, no.
Aunque también me suenen a miel las promesas
y el aire claro me de miedo,
aunque me bendigan frailes la cosecha
aunque acudan en un segundo el cielo y la tierra,
a callar la boca al que dijo infinito,
yo, no.

Pero si la suerte me pinta
y pienso que estoy aquí,
que se llenen de luces las alcaldías,
los barrios,
el sol,
los consejos mal parados
de alguien como yo,
y sabrás en este silencio,
de un poeta
-más loco que enfermo-
lo que bonito que es saber,
a qué sabe el verso.

martes, 9 de octubre de 2018

Preguntas

¿De dónde este cuerpo
y estos sonidos?
¿De dónde llora la calma
y sueñan las lágrimas
en llorarlas contigo?

¿De dónde la metafísica,
y él por qué?
¿De dónde pensarme
valiente y presunto,
y tocar el cielo que arde,
y sentirme cobarde
de enfrentarte a mi mundo?
¿De dónde huí?
¿De dónde me salvé?
¿A qué puerto llegué,
que las gentes lloran
en idiomas distintos?
¿De dónde caí
para que me duelan las raíces,
y las ramas me pesen,
y los pájaros me aniden?

¿De dónde los versos
y por qué duelen tanto?
¿De dónde dibuja las ganas
el viento tibio?
¿De dónde sufre el tiempo,
para desnudarse de intentos
y dar a luz en alivio?
¿De dónde ordena el pulso
y por qué su compás
va también hacía la mar?
¿Dónde muero,
cómo todos mueren,
y por qué donde yo muera,
no sentirté será, morir un poco más?

viernes, 28 de septiembre de 2018

Many came behind
carrying pains of their own,
such a tear embeded in their sight
such a smart story
-dragons, witches-
the endless rivers
of broken hearts
heading to the sea,
like memories
willing to be lost,
like a horrible line of eyes
waiting lives,
for their tales to be told.

And It took a time,
and I lied to myself,
now I wonder whats
the price I might pay,
it is there that I'm condemned,
it is there that I'm afraid.

With all coming whitout
meaning means no harm,
with all tumbling down
missing misses no harm.

Yet some sound
clashes aginst the window,
opening thoughts
long before I choose,
someone whispers at me then,
with the sad tone of a widow
and the joke smirking at the truth.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Nunca más

Nunca más hierros en las manos,
nunca más las alas cortadas,
nunca el dolor arrastrado por las cordilleras,
ni el llanto azul
como la tinta pérdida,
ni la última gota de mi sangre,
ni los mares de azufre y olvido.

Nunca más esclavo de mí mismo,
ni dueño ni señor de ningún sitio,
nunca más atrapado de tesoros,
ni sueños de oro, ni soñarme contigo.

Nunca más plebeyo,
más listo,
más sano,
nunca más cortejar con mis ojos
la desgracia de otros ojos de llorar cansados,
nunca más pedir perdón,
ni saludar cuando llegue,
ni despedirme cuando me vaya,
ni nadie que me recuerde
aunque aún le duelan mis palabras.

Nunca más ser menos
ni menos ser siempre,
qué siempre piensa en nunca,
cuando nunca no vuelve.

Nunca más romper nada
ni nada que me rompa las ecuaciones,
ni despejar las dudas,
nunca andarme con preguntas
ni pararme a entender las intenciones,
nunca más ser nadie para alguien
y alguien para nadie,
ni nada para algo
ni algo para nada,
nunca más ser imperio,
ni sucumbir al trono del aire,
ni arrodillarme ante la luz,
ni acostarme con la noche,
nunca más ser preso del tiempo
y ponerle los cuernos con el viento,
y susurrarle mis deseos,
y acomodarle mis dolores.

Nunca más decir nunca
ni nunca decir más,
nunca más llorar solo
ni solo llorar más,
nunca más romper la poesía
ni recorrer sus dientes perfilados,
y su postura diferente cada día,
nunca más llevarme la flor
ni verla marchitarse,
nunca más dibujar dimensiones
qué acoten en variables
el sórdido sueño,
ni adorar imágenes,
ni tocar texturas,
nunca más ser chantaje,
ni orégano, ni comino,
nunca más ser parte galante
del chiste de la vida,
nunca más llegar a la meta
y conformarme como antes,
sin enamorarme del camino.

Nunca más pensar
qué no volveré a equivocarme. 

miércoles, 29 de agosto de 2018

3:1

Bastó la noche quebrada:
-un llanto que me suena familiar-
para sentir las horas calladas,
y las notas de una canción
qué me da miedo escuchar.

Yo soñé también con las evaporaciones,
los ruidos, las ventajas.
Yo soñé también
con la textura verde de otros ojos,
tristes de no soñar nada,
y por soñar, soñé
el color del sueño,
soñé con el final
de un oscuro recuerdo,
soñé  los dolores del destierro
a una nación desolada,
y solo, muy solo,
sin voto, sin lienzos,
olvidado en mi empeño,
soñé con el castigo
de una vida sin sueño.

Yo conté también con las alas prestadas
de un ángel en paro,
con los regalos baratos
y el calor de la experiencia .
Yo conté también
con la promesa cierta ,
el gesto de un hermano,
y la condena expuesta
que cuenta la rosa,
y los pétalos desnudos
que cuento en mis manos.

Yo viví en las alturas vacías
de un mundo llano,
yo viví las verdades
color putada;
-Qué vivo muerto sino vivo,
y muerto en vida,
vivo el castigo
de vivir perdido en las distancias .-




martes, 17 de julio de 2018

Vuelvo a Punta Umbría.

Llevaba una vida,
o quizá solo un año
esperando la cita con el mar.
Yo llegué a la orilla
y él me esperaba como siempre,
cantándome la misma canción,
con las mismas curvas azules
y los mismos rizos blancos,
y la misma colonia,
y la mirada del que no ha olvidado.

Me senté en la arena,
con la que el mar llevaba una eternidad quedando,
subiendo y bajando por su cuerpo
para pintarla de tonalidades,
y llevarle vida,
haciendo de sus abrazos
el regalo del tiempo
y la imposibilidad del horizonte.

La luna,
menos inocente de lo que parece,
le prometió al mar la luz en la noche,
y él le juró su reflejo,
y juntos se olvidaron de la arena
y sus gemidos fueron testigos
del grito eterno de la marea.

Puse un pie entonces
y vibraron todas las espinas
de todos los seres que hacen pausa en el mar,
las olas lloran
y cubren las heridas de sal,
y los marineros saben bien
que las aguas calmas del ayer
nos fundieron el alma,
y hoy vuelven bravas
a rugirle a las piedras,
porque saben,
que algún día,
no volveré. 

sábado, 16 de junio de 2018

Duda

¿Qué habrá sido de su poesía,
y de la forma
en qué hacía del viento
una melodía para unos pocos,
y ruido para los demás?

¿Acaso no se cuenta
con haberme decorado
las vicisitudes de la infancia?

Orgulloso de sus andaduras,
fue él quien me dio
la locura fresca de la mañana,
y la madrugada
consumida en humo,
en ideas no resueltas
camufladas de palabras,
en el oído predispuesto
del que quiere escucharlas,
y muere por ellas,
y se aventura sonriente,
desfilando a la batalla
para hacer frente en su boca .

Ya la magica coincidencia
de lo imposible,
viene sonando
entre las horas
de una noche fría,
yo voy de camino a casa
escribiendo con los pasos prestados
para no tropezarme,
y rezando los mundos paralelos
en los que quererte
hubiese sido suficiente
para empezar de nuevo,
y evitar los peajes.

Yo me cuento
entre risas,
que solo soy yo
el que nos ve de esta forma.

Pero si tan solo
pudieses compartir mi sueño,
con ese corazón tuyo
que encuentra en el acantilado
-roto despecho del abismo-
su razón de ser,
podrías quizá
llegar a entender,
que si alguna vez hice algo bueno
lo hice pensando en ti, 
que si alguna vez merecí algo
era pronunciar tu nombre
para hacerlo mío, 
pero me da miedo
siquiera pensarlo,
porque podría despertar,
y que una vez más,
sólo fueran los gritos desesperados
que me dicta el alma,
sin saber bien
por qué.

Mañana miraré mis manos
y ellas me delatarán
las heridas que deja el tiempo
al que sujeta una esperanza baldía. 

Mañana tocaré tu mirada
y ella me delatará
las heridas que tengo todavía,
y que se puede amar en un minuto
lo que se tarda toda una vida.

martes, 5 de junio de 2018

aprendizaje

De tontos está el mundo lleno, 
y de lleno que está, 
rebosa de vez en cuando
en algún que otro contexto espacio-temporal; 
Una cabeza menos plana, 
un corazón menos cobarde, 
una conexión más 
especial. 
Y entonces le ponemos nombre, 
como si pudiésemos clasificar 
el alma entre solido y gas, 
y pensar, solo fuera
una lotería biológica,
que no sirve para más
que regodearse en las mierdas
que sentimos, tan malas como nuestras, 
y nos aterroriza recordar. 

De entre los hastíos,
de vez en cuando,
se siente uno
tonto como los demás, 
y la abominación de lo normal 
va pintando las claves en sol 
de una triste canción 
que suena en todas partes, 
y aunque de grandes gestas
se componen sus melodías, 
al final, 
entre un día mas,
y no ver un nuevo día, 
solo nos separan versos
ansiados de esperanza y gloria, 
y los sueños indigestos
que no hemos cumplido todavía. 

Se rompen entonces, 
los pedazos de algo 
que no tenía forma, 
y a pesar de su incoherencia, 
encajan de tal manera
que solo ellos pueden, 
solo los que se han visto 
separados por la suerte, 
unirse en la misma pieza
que echaban de menos. 

Entonces los tontos, 
dejan de ser tontos,
y se piensan 
en amores, 
y se aman 
en pensamientos, 
porque no se puede amar bien
donde no acude la conciencia, 
ni se puede idear mal 
donde acudió el amor. 
Y aunque te acuses el alma, 
y te duelan los zapatos 
mas que los pies, 
yo me doy cuenta de que 
caminar descalzo,  es
sentir la tierra, 
y el regalo que me hace
al notarla junto a ti.

Paro un momento el tiempo, 
y lo someto en un verso
con el poder y la brevedad que me da la poesía, 
-justo ahora-
5  de junio de 2018 a las 18:03 de la tarde, 
y me doy cuenta, 
-entre apuntes de filosofía-
y comparto 
con quien sea; 
que existe la amistad, 
y existe el amor, 
y la posibilidad de enmendar
y ayudar a tus amigos
aunque sea a derrotarte.
La poesía es el sentido de todo;
y sentir cada verso
es sentir un corazón como el nuestro
latiendo en cualquier parte. 
He aquí mi aprendizaje. 
Reanudo el reloj... 





domingo, 27 de mayo de 2018

Lo que yo hago

Hacer poesía es algo así
cómo evaporar la existencia
y condensarla en versos.

Ser poeta es algo así
cómo frenar el tiempo
y acelerar los significados.

Inspirarme lo que me inspiras
es algo así
cómo morderme el alma
y besarme los intentos.

Ser lo que tú eres
es algo así
cómo complicado
y haberte querido
es algo así
cómo haber sufrido
muriendo muy despacio.

lunes, 21 de mayo de 2018

El cuento del remero

Caronte cambia de nombre,
coge unos kilos de más,
toma un poco el sol
y se olvida del dinero,
adopta forma humana,
y crece remando de nuevo
en un río
que sigue llorando lágrimas al mar,
entre sus historias,
va derramando
lagunas imposibles
de amores perdidos
que no se quieren encontrar.


Válgame bien la muerte
-el precio inconsciente del ayer-
que no me alcanzan los brazos,
cansados del miedo,
sino las ganas de querer,
pero al final,
tú remas
por quien eres,
y yo escribo
por quien soy,
y nuestra historia no vale nada
porque no es nuestro lugar.


 cada vez más vivo
-yo cada vez más muerto-,
y aunque de oro en los ojos
te paguen al remar,
yo solo puedo ofrecerte
mi voz que es de plata
y mi verso que es de verdad.

sábado, 24 de febrero de 2018

Es mi solución

Es mi solución
la de darme respuestas
que entender no puedo,
y es mi solución
la de darme dimensiones
tan ebrias de vida
como yo de poesia.

Es mi solución
la de pasar relojes
a otras manos
más rotas que las mías,
y es mi solución
la de dar enfoques
ansiados de alegria,
la de adivinar
el pulso formidable del hombre,
y la sintonía
que los reproches
van dejando 
en el beso
jodidamente inocuo
de un te quiero olvidado.

Es mi solución
la de un loco
quebrado de tintes,
curado de espantos.

Dime tú,
con tu poesía
si pudiera ser
que algun día
aún cansado de pensar
que con una mirada valdría,
llorarán las penas
por mí ausentes ,
y serán hijas mías
-Lágrimas verdes-
que me devuelvan
entre otras cosas,
las ganas de verte.

Dime tú
con tu alma
que no existe
nada
después de esta vida,
y dime con tus yagas
que no sufre el valiente
sino el último abrazo
que se dio con el temor,
dime tú
con tus ojos robados
a qué sabe
el verso,
el beso,
a qué sabe Dios.