sábado, 16 de junio de 2018

Duda

¿Qué habrá sido de su poesía,
y de la forma
en qué hacía del viento
una melodía para unos pocos,
y ruido para los demás?

¿Acaso no se cuenta
con haberme decorado
las vicisitudes de la infancia?

Orgulloso de sus andaduras,
fue él quien me dio
la locura fresca de la mañana,
y la madrugada
consumida en humo,
en ideas no resueltas
camufladas de palabras,
en el oído predispuesto
del que quiere escucharlas,
y muere por ellas,
y se aventura sonriente,
desfilando a la batalla
para hacer frente en su boca .

Ya la magica coincidencia
de lo imposible,
viene sonando
entre las horas
de una noche fría,
yo voy de camino a casa
escribiendo con los pasos prestados
para no tropezarme,
y rezando los mundos paralelos
en los que quererte
hubiese sido suficiente
para empezar de nuevo,
y evitar los peajes.

Yo me cuento
entre risas,
que solo soy yo
el que nos ve de esta forma.

Pero si tan solo
pudieses compartir mi sueño,
con ese corazón tuyo
que encuentra en el acantilado
-roto despecho del abismo-
su razón de ser,
podrías quizá
llegar a entender,
que si alguna vez hice algo bueno
lo hice pensando en ti, 
que si alguna vez merecí algo
era pronunciar tu nombre
para hacerlo mío, 
pero me da miedo
siquiera pensarlo,
porque podría despertar,
y que una vez más,
sólo fueran los gritos desesperados
que me dicta el alma,
sin saber bien
por qué.

Mañana miraré mis manos
y ellas me delatarán
las heridas que deja el tiempo
al que sujeta una esperanza baldía. 

Mañana tocaré tu mirada
y ella me delatará
las heridas que tengo todavía,
y que se puede amar en un minuto
lo que se tarda toda una vida.

martes, 5 de junio de 2018

aprendizaje

De tontos está el mundo lleno, 
y de lleno que está, 
rebosa de vez en cuando
en algún que otro contexto espacio-temporal; 
Una cabeza menos plana, 
un corazón menos cobarde, 
una conexión más 
especial. 
Y entonces le ponemos nombre, 
como si pudiésemos clasificar 
el alma entre solido y gas, 
y pensar, solo fuera
una lotería biológica,
que no sirve para más
que regodearse en las mierdas
que sentimos, tan malas como nuestras, 
y nos aterroriza recordar. 

De entre los hastíos,
de vez en cuando,
se siente uno
tonto como los demás, 
y la abominación de lo normal 
va pintando las claves en sol 
de una triste canción 
que suena en todas partes, 
y aunque de grandes gestas
se componen sus melodías, 
al final, 
entre un día mas,
y no ver un nuevo día, 
solo nos separan versos
ansiados de esperanza y gloria, 
y los sueños indigestos
que no hemos cumplido todavía. 

Se rompen entonces, 
los pedazos de algo 
que no tenía forma, 
y a pesar de su incoherencia, 
encajan de tal manera
que solo ellos pueden, 
solo los que se han visto 
separados por la suerte, 
unirse en la misma pieza
que echaban de menos. 

Entonces los tontos, 
dejan de ser tontos,
y se piensan 
en amores, 
y se aman 
en pensamientos, 
porque no se puede amar bien
donde no acude la conciencia, 
ni se puede idear mal 
donde acudió el amor. 
Y aunque te acuses el alma, 
y te duelan los zapatos 
mas que los pies, 
yo me doy cuenta de que 
caminar descalzo,  es
sentir la tierra, 
y el regalo que me hace
al notarla junto a ti.

Paro un momento el tiempo, 
y lo someto en un verso
con el poder y la brevedad que me da la poesía, 
-justo ahora-
5  de junio de 2018 a las 18:03 de la tarde, 
y me doy cuenta, 
-entre apuntes de filosofía-
y comparto 
con quien sea; 
que existe la amistad, 
y existe el amor, 
y la posibilidad de enmendar
y ayudar a tus amigos
aunque sea a derrotarte.
La poesía es el sentido de todo;
y sentir cada verso
es sentir un corazón como el nuestro
latiendo en cualquier parte. 
He aquí mi aprendizaje. 
Reanudo el reloj...