en que nazcas
iré buscando tu reflejo,
y me chocaré
con otros ojos
que me merezcan
olvidarlos por ti.
Hasta el momento
en que tu llanto
haga recodo
en mi camino,
yo llevaré,
-testigo de mi mismo-
pétalos desnudos
que humedezcan en abril.
Hasta el momento
en que juntos
amemos la metafísica,
y el alba
calme el rocío
que cubre tu ausencia,
caminaremos solos,
mirándonos como niños
que se mojan los pies
a cada lado de la rivera,
y se gritan;
inocencias sin fin.
Hasta el momento
en que nazcas,
viviré preso
del tiempo,
y la escarcha
que el invierno dejó
divorciado del jazmín,
le dará paso a mi muerte
y entonces,
me esperarás a mi.