Bastó la noche quebrada:
-un llanto que me suena familiar-
para sentir las horas calladas,
y las notas de una canción
qué me da miedo escuchar.
Yo soñé también con las evaporaciones,
los ruidos, las ventajas.
Yo soñé también
con la textura verde de otros ojos,
tristes de no soñar nada,
y por soñar, soñé
el color del sueño,
soñé con el final
de un oscuro recuerdo,
soñé los dolores del destierro
a una nación desolada,
y solo, muy solo,
sin voto, sin lienzos,
olvidado en mi empeño,
soñé con el castigo
de una vida sin sueño.
Yo conté también con las alas prestadas
de un ángel en paro,
con los regalos baratos
y el calor de la experiencia .
Yo conté también
con la promesa cierta ,
el gesto de un hermano,
y la condena expuesta
que cuenta la rosa,
y los pétalos desnudos
que cuento en mis manos.
Yo viví en las alturas vacías
de un mundo llano,
yo viví las verdades
color putada;
-Qué vivo muerto sino vivo,
y muerto en vida,
vivo el castigo
de vivir perdido en las distancias .-
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