Tierra de mis pasiones que alberga la razón
misma de la belleza del amor y de mi corazón una pieza, vengo a cantarte tan
serenamente que tu cuerpo ,dolorido por la manada de fieras carroñeras, plácidamente
quede dormido inconsciente del roer de las mandíbulas de esas bestias que
desgarran y absorben la esencia de tu ser.
¡España! ¡Amada mía! Cuan dolorido
esta el regazo de la madre patria cansada de sujetar los cuerpos inertes de sus
hijos abatidos a tiros por sus propios hermanos, hijos del mismo vientre, y
alma del mismo caminar. Se retuerce la madre en su vida infinita pues ha
de ver como florecen y envejecen las semillas de lo que un día dio a luz,
Siendo a un tiempo madre y guardián, paladín de la España de la igualdad y la
libertad.
Aun se oye rugir a la madre poseída por el
dolor. Aún alza ensoñada su voz y canta; Hijos míos, ¿por qué no me amáis?, yo
que di todo cuando me precisasteis, ¿por qué todo me arrebatáis? ¿No os da pena
vuestra madre? No me quedan lagrimas sino sangre que llorar, pues sé, que
aunque vuestra madre exhausta, os pida que recobréis la fraternidad y el amor
que algún día vuestro corazón hubo de albergar, no encontrareis motivo ni
piedad en vuestros hermanos ni en la hispanidad.
Mi familia esta podrida, y poco ha de
mejorar pues si los españoles, hijos míos, la paz consiguiesen alcanzar, se convertirían
inevitablemente en la envidia de la humanidad
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