miércoles, 22 de octubre de 2014

Ya no

Las estrellas ya no son,
ya no son estrellas,
los recuerdos del ayer,
ya no son recuerdos,
la lluvia solo moja
el fuego que brota
del sosiego y las amapolas
que disfrazan la sombra
de ramos luengos,
y anda destemplado,
solo y abaratado, buscando
el calor que esté por
siempre a su lado. 

Bebiendo he bebido

Bebiendo he bebido
y naciendo ha nacido
el trago del olvido.

Susurrando he susurrado
y bajo la tierra enterrado
anda el poeta en azul olvidado.

Graznando el día ha graznado
y la noche amando, ha amado
al valiente muchacho encandilado
por los rayos del poeta enamorado. 

En el puerto de Sta. Maria

Resonante ola de mar
sonaba cuando mi pecho
comenzó a amar

Sonaba la espuma
y el diminuto ser
que encandila y perfuma
el veneno que he de beber

Sonaban los pájaros que
cantan y vuelan,
sobre corazones que recelan
y sentimientos que aún
están por nacer

No está en mis manos

Sé que no está en mis manos
pero la amo,
sé que no me pertenece
pero mi amor crece,
miento al aire que respiro
y al deseo que perece,
miento a mi corazón,
una y tantas veces.

No soy digno de este sentimiento,
no soy siervo del destino
ni del dolor corpulento,
ni del cariño asesino.

Asiento al cruel cupido,
sonrío a la muerte
pues el capricho se ha ido,
y ahora solo queda suerte. 

Amistad

Hermosa persona,
calmada ansiedad,
mi corazón no razona,
adora tu amistad.

Dolores que se dividen,
alegrías que se multiplican,
abrazos que no se piden,
personas que te animan.

Clamor del cielo encapotado,
ha de saber el alma
que siempre estaré a tu lado,
ha de saber el alma
que no ando enamorado,
que tan solo es
algo valioso lo encontrado,
que las agujas del pajar
tan repleto, tan a rebosar, han encajado. 

Petulante crisol

Petulante crisol,
angustiada mentira,
de cobre la espiga
y de plata el sol.

El oro se esfumó
con la honorable canción,
que al espacio clamaba,
mi corazón encandilaba,
y de rodillas cayó. 

Aún el alba

Aún el alba
roza el ocaso
de tu recuerdo,
el inmenso dolor
de este amor tan cuerdo,
preso insurgente,
asesino a sueldo.

Reflejo del mañana,
dulce perfume que
de tu esencia emana. 

Sentimientos que se han ido.

Sombras que iluminan,
luces que oscurecen,
sentimientos que se han ido,
alma que perece.

Sangre que no hierve,
corazón que no bombea,
cupido desalado que
ya nunca asaetea.

Amor desalentado,
impulso doloroso y divino,
bestia asesina del destino,
del ingrato sufrimiento peregrino,
perdido en el andante corazón
del beduino.

Me he dado cuenta

Me he dado cuenta
de que me he equivocado,
de que a mi alma
tontamente he desolado,
de que mi cuerpo
anda por este mundo abandonado,
en el que hasta los perros
me han dado de lado.

Me he dado cuenta
de que el azul,
calma mi sed,
de que el hambre,
se esfumó con la melancolía,
y que mi corazón,
no sigue a tu merced.

Doy Todo

Doy todo lo que tengo,
requiero lo que no me das,
añoro eso con lo que no vengo,
no debería de mirar atrás.

No debería de hacer demasiadas cosas,
mas no hay nada que elegir,
mis ideas siguen ociosas
sin saber qué está por venir.

Miro a tu cara inmaculada
que como una dulce sonata,
a mi alma queda vinculada,
mi amor anima y mi aburrimiento mata.

Estupenda flor de otoño,
ojos marrones,
corazón bisoño,
cuento estupidamente dulce
e inteligentemente ñoño. 

Un minuto y una chispa.

Déjeme usted que le robe un minuto de su tiempo,
si es que alguna vez fue suyo.

En  este minuto quiero plasmar el sentimiento
de este humilde corazón que mueve mi pluma
y escribe por mi, pues mi cerebro no puede
coordinar lo que no entiende.

Adéntrese conmigo, querido lector en el
pensamiento mas puro, en el que viene
del corazón y limitémonos a no llamarlo por
su nombre pues ya nos es conocido su origen
y condición.

Aunque mi corta edad me encarcela y no
puedo conocer lo que el inestimable destino
tiene reservado para mi, quiero decirle que por
si nuestras almas no se llegasen a entrelazar,
que aqui tiene un compañero, un confidente,
una chispa de bondad.