lunes, 1 de diciembre de 2014

Oda a una tierra herida

Tierra de mis pasiones que alberga la razón misma de la belleza del amor y de mi corazón una pieza, vengo a cantarte tan serenamente que tu cuerpo ,dolorido por la manada de fieras carroñeras, plácidamente quede dormido inconsciente del roer de las mandíbulas de esas bestias que  desgarran y absorben la esencia de tu ser. 

¡España! ¡Amada mía! Cuan dolorido esta el regazo de la madre patria cansada de sujetar los cuerpos inertes de sus hijos abatidos a tiros por sus propios hermanos, hijos del mismo vientre, y alma del mismo caminar.  Se retuerce la madre en su vida infinita pues ha de ver como florecen y envejecen las semillas de lo que un día dio a luz, Siendo a un tiempo madre y guardián, paladín de la España de la igualdad y la libertad.

Aun se oye rugir a la madre poseída por el dolor. Aún alza ensoñada su voz y canta; Hijos míos, ¿por qué no me amáis?, yo que di todo cuando me precisasteis, ¿por qué todo me arrebatáis? ¿No os da pena vuestra madre? No me quedan lagrimas sino sangre que llorar, pues sé, que aunque vuestra madre exhausta, os pida que recobréis la fraternidad y el amor que algún día vuestro corazón hubo de  albergar, no encontrareis motivo ni piedad en vuestros hermanos ni en la hispanidad.


Mi familia esta podrida, y poco ha de mejorar pues si los españoles, hijos míos, la paz consiguiesen alcanzar, se convertirían inevitablemente en la envidia de la humanidad