Caronte cambia de nombre,
coge unos kilos de más,
toma un poco el sol
y se olvida del dinero,
adopta forma humana,
y crece remando de nuevo
en un río
que sigue llorando lágrimas al mar,
entre sus historias,
va derramando
lagunas imposibles
de amores perdidos
que no se quieren encontrar.
coge unos kilos de más,
toma un poco el sol
y se olvida del dinero,
adopta forma humana,
y crece remando de nuevo
en un río
que sigue llorando lágrimas al mar,
entre sus historias,
va derramando
lagunas imposibles
de amores perdidos
que no se quieren encontrar.
Válgame bien la muerte
-el precio inconsciente del ayer-
que no me alcanzan los brazos,
cansados del miedo,
sino las ganas de querer,
pero al final,
tú remas
por quien eres,
y yo escribo
por quien soy,
y nuestra historia no vale nada
porque no es nuestro lugar.
-el precio inconsciente del ayer-
que no me alcanzan los brazos,
cansados del miedo,
sino las ganas de querer,
pero al final,
tú remas
por quien eres,
y yo escribo
por quien soy,
y nuestra historia no vale nada
porque no es nuestro lugar.
Tú cada vez más vivo
-yo cada vez más muerto-,
y aunque de oro en los ojos
te paguen al remar,
yo solo puedo ofrecerte
mi voz que es de plata
y mi verso que es de verdad.
-yo cada vez más muerto-,
y aunque de oro en los ojos
te paguen al remar,
yo solo puedo ofrecerte
mi voz que es de plata
y mi verso que es de verdad.
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