De tontos está el mundo lleno,
y de lleno que está,
rebosa de vez en cuando
en algún que otro contexto espacio-temporal;
Una cabeza menos plana,
un corazón menos cobarde,
una conexión más
y de lleno que está,
rebosa de vez en cuando
en algún que otro contexto espacio-temporal;
Una cabeza menos plana,
un corazón menos cobarde,
una conexión más
especial.
Y entonces le ponemos nombre,
como si pudiésemos clasificar
el alma entre solido y gas,
y pensar, solo fuera
una lotería biológica,
que no sirve para más
que regodearse en las mierdas
que sentimos, tan malas como nuestras,
y nos aterroriza recordar.
De entre los hastíos,
de vez en cuando,
se siente uno
tonto como los demás,
y la abominación de lo normal
va pintando las claves en sol
de una triste canción
que suena en todas partes,
y aunque de grandes gestas
se componen sus melodías,
al final,
entre un día mas,
y no ver un nuevo día,
solo nos separan versos
ansiados de esperanza y gloria,
y los sueños indigestos
que no hemos cumplido todavía.
Se rompen entonces,
los pedazos de algo
que no tenía forma,
y a pesar de su incoherencia,
encajan de tal manera
que solo ellos pueden,
solo los que se han visto
separados por la suerte,
unirse en la misma pieza
que echaban de menos.
Entonces los tontos,
dejan de ser tontos,
y se piensan
en amores,
y se aman
en pensamientos,
porque no se puede amar bien
donde no acude la conciencia,
ni se puede idear mal
donde acudió el amor.
Y aunque te acuses el alma,
y te duelan los zapatos
mas que los pies,
yo me doy cuenta de que
caminar descalzo, es
sentir la tierra,
y el regalo que me hace
al notarla junto a ti.
Paro un momento el tiempo,
y lo someto en un verso
con el poder y la brevedad que me da la poesía,
-justo ahora-
5 de junio de 2018 a las 18:03 de la tarde,
y me doy cuenta,
-entre apuntes de filosofía-
y comparto
con quien sea;
que existe la amistad,
y existe el amor,
y la posibilidad de enmendar
y ayudar a tus amigos
aunque sea a derrotarte.
La poesía es el sentido de todo;
y sentir cada verso
es sentir un corazón como el nuestro
latiendo en cualquier parte.
He aquí mi aprendizaje.
Reanudo el reloj...
Y entonces le ponemos nombre,
como si pudiésemos clasificar
el alma entre solido y gas,
y pensar, solo fuera
una lotería biológica,
que no sirve para más
que regodearse en las mierdas
que sentimos, tan malas como nuestras,
y nos aterroriza recordar.
De entre los hastíos,
de vez en cuando,
se siente uno
tonto como los demás,
y la abominación de lo normal
va pintando las claves en sol
de una triste canción
que suena en todas partes,
y aunque de grandes gestas
se componen sus melodías,
al final,
entre un día mas,
y no ver un nuevo día,
solo nos separan versos
ansiados de esperanza y gloria,
y los sueños indigestos
que no hemos cumplido todavía.
Se rompen entonces,
los pedazos de algo
que no tenía forma,
y a pesar de su incoherencia,
encajan de tal manera
que solo ellos pueden,
solo los que se han visto
separados por la suerte,
unirse en la misma pieza
que echaban de menos.
Entonces los tontos,
dejan de ser tontos,
y se piensan
en amores,
y se aman
en pensamientos,
porque no se puede amar bien
donde no acude la conciencia,
ni se puede idear mal
donde acudió el amor.
Y aunque te acuses el alma,
y te duelan los zapatos
mas que los pies,
yo me doy cuenta de que
caminar descalzo, es
sentir la tierra,
y el regalo que me hace
al notarla junto a ti.
Paro un momento el tiempo,
y lo someto en un verso
con el poder y la brevedad que me da la poesía,
-justo ahora-
5 de junio de 2018 a las 18:03 de la tarde,
y me doy cuenta,
-entre apuntes de filosofía-
y comparto
con quien sea;
que existe la amistad,
y existe el amor,
y la posibilidad de enmendar
y ayudar a tus amigos
aunque sea a derrotarte.
La poesía es el sentido de todo;
y sentir cada verso
es sentir un corazón como el nuestro
latiendo en cualquier parte.
He aquí mi aprendizaje.
Reanudo el reloj...
No hay comentarios:
Publicar un comentario