domingo, 24 de marzo de 2019

On golden bridges
silver flowers turn of no use,
the golden town whistles
when a poor creature
yells at god, asking for the truth.

Everyone cries in a different room.

Brothels start to mingle
with univerisities,
showing off
the glorified diversity of youth.
And on they go, so empty inside,
and yet getting as full:

-Theres some emptiness there boy
and the need to turn loose-
Lost causes dry out in lost choices. 
And as time surrenders
voices speak out
to sound like you.

As far as I remember
memories dont go far:
They always stop by the corner
where the wind blows,
and the wind is all they have.

martes, 15 de enero de 2019

Antes de cruzar

Tengo miedo
de no volver a verte.

No quiero cruzar solo.

Ni sentir frío.

Ni sentir dolor.

Ni sentirme indefenso
cuando haya cruzado.

Jurame que habrá luces.

Que me ayudarán
ángeles de mil plumas.

Que no sentiré el vacío de la inexistencia.

Jurame que no lloraré.

Que mis gritos no caerán
al abismo.

Jurame que será fácil,
que hasta yo puedo conseguirlo.

Jurame que la poesía sobrevive.

Jurame que hay algo con sentido.

No me cierres los ojos
cuando mi cuerpo empiece a no ser nada.

Déjame que vea.
Déjame un beso.

Siento el dolor eterno
que siente el preso,
y la sangre presa de sus venas
cuando exhala apenas,
el sueño de ser libre .

Dejaré pulsos de fondo
para cubrirte las penas,
y abrigarte las ausencias,
y entonces,
naceré de un recuerdo
de una mañana tonta;
No seré ya carne
sino memoria tuya ;
-libre por destino-
le daré azul al poeta,
verde al campo
oro al camino.

Llevaré bellezas, ideas, sensaciones.
Mi libertad no conocerá límites,
y en ella,
echaré de menos
las cadenas que me ataron
a este verso.








lunes, 14 de enero de 2019

¿Tú qué haces aqui?


Respondo:

Yo no quería verte levantar.
No quiero nada de tu nombre.
Tu existencia no es nada.

Tu silencio condena
en las altitudes más frías,
y de ellas eres esclavo,
cómo lo soy yo de mis versos
cuando acudo a ellos
para gritar a la memoria;
-desvanecida suerte
del que pudo vivir-

Yo no fui soldado.
La sangre que derramé,
la derramé por que quise,
y nadie me quitó nada
que no fuesen ilusiones.
Arrebaté el sentido a la suerte,
y por soñar poesía,
soñé toda mi vida
para soñar que todavía,
existen sensaciones.

En el tiempo compruebo
que la humanidad sigue
sin saber a dónde camina.

En este momento
compruebo que sigue
palpitando el verso al alma,
que los poetas no se han olvidado
de cómo sacudir las arterias ,
y en un beso, aún se reciben,                            dos almas confundidas.

Alzo la voz con los corintios
y le devolvemos a Pablo
toda su primavera.








La locura

Curarle las alas.

Recordarle sus canciones.

Aprender a volar con él
como lo hizo ella
- pero aún más alto -

Pasar a vuelo raso
sobre las estrellas,
para desnudarle entre ellas
la duda eterna que esconde mi sonrisa,
y la calma que lloro deprisa
para susurrarle mi existencia.
Confesar que puedo verle
donde otros solo ven un hombre,
un reflejo mal parado
aún sin brillo,
sin talento.

Yo veo pues; dos espacios inconexos,
un vacío lleno de distancias
que a colmarle no alcanzan.

Veo un puerto cada mañana,
y la infancia que perdí en los silencios.

Veo un olor a tierra
que inunda de alturas la primavera.

Veo la forma en que floreces
haciéndote hueco y plegaria,
y veo tus lágrimas inundar la muerte de colores,
y veo
el mar,
la suerte del tiempo,
la promesa del horizonte.

Alguien olvidó alguna vez la partitura
e hizo de sus manos movimiento,
y la creación fue en el aire
y en el aire la belleza,
y sus llamas fueron arte.

De entre todos;
Los necios
los oprimidos
los cansados de mirar,
grita tu voz de lobo olvidado.

Un loco piensa en ti
sin haberte conocido,
la forma en que le miras
se le antoja en aullidos
y tiene miedo,
miedo
de no soportar la noche.

Compartimos tu ausencia,
el roto despecho del abismo.

Y por compartir;
Son sus prisas las mías,
sus frustraciones,
sus intentos,
puede que incluso
por compartir,
seamos el mismo
Y él sea, lo único que tengo.





sábado, 1 de diciembre de 2018

David y Gerson

Eran dos lusitanos
que vinieron a mi tierra
para ver;
Cómo crecían aquí las cosas,
las vidas separadas
de aire en aire,
de montaña en cultura
de historia en quejio.

Y fueron testigos
-romanceros gitanos
ebrios del camino-
que vinieron
a parar
al amanecer de los naranjos,
a los bares llenos de humo,
al grito eterno del obrero;
y vieron sus arterias ,
y bebieron su sangre
importada de ideas,
y lloraron sus cantares,
y dejaron los versos solemnes
que les enseñaron sus padres.

Eran dos, y lusitanos de nacimiento,
bien entendieron ellos;
el ritmo andaluz,
los contornos literales que deja el viento
en soplidos y quebrantos,
tinta y anhelos.

Eran dos,
lusitanos,
puros como nada que yo conozca;
erguidos y predispuestos.

Salieron con el horizonte en la retina,
y hoy vuelven a Lisboa
con el regusto amargo
que las despedidas van dejando
entre las horas,
y el orgulloso recuerdo
de todo lo que vivimos,
y el trago
jodidamente largo
que dejaron sus pasos,
presos del olvido. 

domingo, 18 de noviembre de 2018

Por Ella

Aquí he venido a por ella,
y aunque el mundo ha corrido
mi cuerpo la sigue buscando.

Quiero preguntarle por los almendros en flor,
y rogarle el secreto de la primavera
para plantar las cuatro esquinas de mi cuarto.

Quiero cosechar las espinas
de los pescados nupciales, 
o tal vez solo una rosa que no sea suya,
o un pétalo que bien le valga
sujetar la sangre 
de sus tibias manos.

Aquí he venido a por ella,
a descubrirle los susurros
que la marea me grita,
y a cantarle los mundos
qué recorrí por su nombre.
Y por su nombre 
abrí nuevas páginas,
crecí enfrentando seres,
pausé los significados,
y pesqué en mis redes 
la duda eterna de ser hombre.

Las cabezas de reyes que corté,
son solo inviernos que pasé
para sufrirlos de noche.


El reflejo del mar y la luna
es bandeja de plata,
dónde amar es ofrecer,
y ofreciendo amor se mata, 
dónde ofrecerte,
es perderse 
yendo a un puerto,
que los mapas no alcanzan .

Aquí he venido con un verso
quejado de circunstancias,
mi pobre cinto maltrecho 
de garras destrozado,
habrá de ser prueba
de que al menos 
morí intentándolo,
aquí he venido con lágrima rota
y la cojera de unos ojos cansados,
aquí he venido,
a esculpirte los tallos,
y hacerte alfombras de hojas secas,
qué anuncien 
entre las sendas
los llantos de un viejo árbol,
y el consuelo que deja tu paso.

Aquí he venido,
al centro 
de algún sitio 
en el que la poesía
me mira,
yo le devuelvo la mirada,
y cómo buen poeta:
roto,
muy roto,
finjo
qué puedo vivir sin ella
y no pasa nada.
De la inteligencia nacieron altivos
cómo nace la nieve en la montaña;
sola y desnuda en las altitudes.


Su perspectiva es la de un mar de horizontes.
Su mirada, la de una infinidad de posibilidades.


Plagas de serpientes 
van golpeando sus caderas,
el gemido de un niño
ruge y las espanta
-Al menos un rato-
y sus silbidos ensordecen,
como una sábana sobre un cadáver.
Y la naturaleza lanza sus dados 
demasiado lejos
para ver lo que sale.


Yo me atrevo entonces
a pintarle los pétalos de nácar,
a regalarle los sonidos
que los oídos no alcanzan,
a ser viento arrodillado ante su altar,
a darle forma a sus ojos,
a derretirle las entrañas,
a vestirla de trigo
para cosecharla de plata,
a advertirle del tiempo
y su secreto más jodido;
De noche solo vive
lo que muere antes de mañana. 


Y a cada ladera
se desploma un corazón roto,
el sueño abatido
de un hombre bueno,
y en la cima pendiente
quedan otras importancias,
Y mi grito no vale nada
Cuando la música sube,
y la muerte me abraza.
La gente está gritando
y no entiendo que dicen
son solo milagros
para la suerte de unos,
y llantos
para la suerte de otros.

Hay un niño
sentado en la acera,
sus ojos son
azules como el mar,
sus mejillas
pálidas
como la mañana blanca
en que el abatido corazón del hombre
conoce la muerte,
sus manos,
encalladas de dolor
parece que no pudieron
arruinadas de intentos,
sujetar la ilusión,
y su carita tiembla al son de lo gritos,
y desprende en lágrimas una ola de frío
que cubre la ciudad,
-yo miro desde algún lado
y se me congela el corazón-
su torso
apenas erguido,
sujeta una pared rota,
sus piernas le delatan
el eterno camino del hombre;
- yo miro desde algún lado,
y se me congela el corazón-

Pobre chiquillo,
pobre criatura
que has venido a conocer el mundo,
y te encontraste
con la falta sensación
de sentirte difunto
entre rosas
y besos del algodón.

Pobre muchacho,
de cenizas tu canción
viniste a ver
pasar las partituras de la vida,
y te encontraste como yo,
un papel,
algo de tinta
y musica en el corazón.

jueves, 1 de noviembre de 2018

I won't run

No, yo no.

Aunque el viento también me quema,
y las entrañas también me arden desde dentro.
Pero yo, no.
Aunque también me suenen a miel las promesas
y el aire claro me de miedo,
aunque me bendigan frailes la cosecha
aunque acudan en un segundo el cielo y la tierra,
a callar la boca al que dijo infinito,
yo, no.

Pero si la suerte me pinta
y pienso que estoy aquí,
que se llenen de luces las alcaldías,
los barrios,
el sol,
los consejos mal parados
de alguien como yo,
y sabrás en este silencio,
de un poeta
-más loco que enfermo-
lo que bonito que es saber,
a qué sabe el verso.

martes, 9 de octubre de 2018

Preguntas

¿De dónde este cuerpo
y estos sonidos?
¿De dónde llora la calma
y sueñan las lágrimas
en llorarlas contigo?

¿De dónde la metafísica,
y él por qué?
¿De dónde pensarme
valiente y presunto,
y tocar el cielo que arde,
y sentirme cobarde
de enfrentarte a mi mundo?
¿De dónde huí?
¿De dónde me salvé?
¿A qué puerto llegué,
que las gentes lloran
en idiomas distintos?
¿De dónde caí
para que me duelan las raíces,
y las ramas me pesen,
y los pájaros me aniden?

¿De dónde los versos
y por qué duelen tanto?
¿De dónde dibuja las ganas
el viento tibio?
¿De dónde sufre el tiempo,
para desnudarse de intentos
y dar a luz en alivio?
¿De dónde ordena el pulso
y por qué su compás
va también hacía la mar?
¿Dónde muero,
cómo todos mueren,
y por qué donde yo muera,
no sentirté será, morir un poco más?