Curarle las alas.
Recordarle sus canciones.
Aprender a volar con él
como lo hizo ella
- pero aún más alto -
Pasar a vuelo raso
sobre las estrellas,
para desnudarle entre ellas
la duda eterna que esconde mi sonrisa,
y la calma que lloro deprisa
para susurrarle mi existencia.
Confesar que puedo verle
donde otros solo ven un hombre,
un reflejo mal parado
aún sin brillo,
sin talento.
Yo veo pues; dos espacios inconexos,
un vacío lleno de distancias
que a colmarle no alcanzan.
Veo un puerto cada mañana,
y la infancia que perdí en los silencios.
Veo un olor a tierra
que inunda de alturas la primavera.
Veo la forma en que floreces
haciéndote hueco y plegaria,
y veo tus lágrimas inundar la muerte de colores,
y veo
el mar,
la suerte del tiempo,
la promesa del horizonte.
Alguien olvidó alguna vez la partitura
e hizo de sus manos movimiento,
y la creación fue en el aire
y en el aire la belleza,
y sus llamas fueron arte.
De entre todos;
Los necios
los oprimidos
los cansados de mirar,
grita tu voz de lobo olvidado.
Un loco piensa en ti
sin haberte conocido,
la forma en que le miras
se le antoja en aullidos
y tiene miedo,
miedo
de no soportar la noche.
Compartimos tu ausencia,
el roto despecho del abismo.
Y por compartir;
Son sus prisas las mías,
sus frustraciones,
sus intentos,
puede que incluso
por compartir,
seamos el mismo
Y él sea, lo único que tengo.