domingo, 21 de agosto de 2016

Tu nombre tiene milagro

Tu nombre tiene milagro
y ese amargor que causa
una palabra a destiempo
o una causa sin dueño.

Tu lobesca compañia,
de incierto sol, haria
un sordo amanecer.

Aúlla a la Luna, amor,
comunícate por doquier,
ruge dientes y versos
que no pueda entender,
rodéame de tu ferocidad
arrástrame hasta tu nido,
llévame, solo, contigo,
donde no conduzca la mar
ni lleguen los caminos,
donde vivir sea pecado
y yo, solo, cargado de
risa y llanto, llegue a la
mar serena de desengaño,
a la costa, a la costa,
donde muere el pueblo
y nace el poeta, entre tantos.

A la tierra, a la piedra,
a la patria que despierta
entre la sombra incierta
de la luz serena
y amanece como el canto,
veneno, en mis venas,
terco el siglo y lleno de
sueños que al zarpar
atracaron en penas
y fueron espantos.

Lo que me dice la noche

Te llenaste de significados en aquella habitación, 
te llenaste de sentido y pecado, poesía y revolución.

Te evaporaste con esa presura
que solo conoce tu alma inquieta,
con esa lectura, que vacía y
predilecta, aulló en la noche su vendetta.

Dios! ya no sé si te fumo o te miro,
valga este momento mil reproches!
Dios! ya no sé si te escribo o te pinto
valga una vida lo que me diga la noche!

jueves, 18 de agosto de 2016

Aniversario de la muerte de Federico García Lorca

En Granada están de luto,
ochenta años lleva honrando
la ciudad a su difunto.

Las flores crecieron en su boca
con la exótica palabra de su mundo,
Nueva York, alta y solemne,
lloró su asesinato, más aún lloró su muerte.
Federico, en tu nombre se pierde la poesía,      
de tu agua nace la pasión
con tu ausencia cojea España,
y a mi, a mi se me hiela el corazón.

Maestro, brindemos ochenta días,
por tu verso, por tu verso, por tu gran verso
porque en la memoria brilla tu canto
y la sangre de Andalucía.

lunes, 1 de agosto de 2016

Capitán!

Capitán! Por babor la araucaria
y por estribor un dolor malpesado,
hierve la bruma en el horizonte,
mi capitán! cuánto hemos navegado.

Capitán! ¿Levamos anclas y velamen,
o dejamos que prenda la tormenta
a otros brazos que la amen?

Capitán! Hable usted, comande su navío,
que la mar ya huele a tempestad,
robáronme el corazón mío.

Capitán! qué naufragio tan liviano!
no hicieron despojos de este marinero
las olas, sino el veneno de sus labios,
recorrime el mundo cogido de su mano
y fue en abril en cuando tan sincero,
prendieron sombra y luz en su incensario.

Capitán, mi capitán! Fue lobo de mar,
soplido inquieto de animal funeral,
que en pureza dibujaba su llanto
cuando las sirenas dejaron de cantar.