miércoles, 17 de septiembre de 2014

Hagamos un Castillo

Hagamos un castillo, 
un castillo de arena, 
dejemos que pase el 
tiempo, que suba la marea, 
dejemos que el viento 
lo invada y someta 
como invade el amor 
al corazón del poeta, 
dejemos que pase, 
que nadie se entrometa, 
dejemos que la risa ría
sin habladurías ni profetas, 
dejemos que el ser sea, 
que no suenen canciones
heroicas ni tristes saetas,
dejemos que del vivir, 
la vida sea la meta. 

Yo pido

El cielo gira y sonríe
pidiendo al sol, agua
y al amor, que críe

Yo le pido al mar
que suene y enfrie
que ahogue las penas
y de mi se fie,
que abra las venas
y de mal las vacíe.

Yo le pido al ruiseñor
que píe,
que en esta desazón,
no se relie
y abrace al corazón
que se ríe. 

Un helado

Un helado recién hecho,
la brisa de la ría,
el amor en el lecho,
la sonrisa que desvaría
y el viento en el pecho.

La bruma del mar
que devuelve las caricias,
y de mi tiempo, tan inerte,
hace las delicias.

Melancolía de un tiempo que pasó,
urbes embrabecidas a la merced
del mar y del Poseidón que existió

Estupidez humana,
impía realidad,
construcciones enanas,
reflejo de deidad,
sueño que emana
del castigo en soledad.

Solo por eso

Aunque el mundo giraba,
el dolor deseaba,
el cariño se esfumaba
y no había piedad.

Y aunque era consciente
de todo lo que había,
de todo lo que tenía
y de mi soledad.

De nuevo escudé al verso,
aunque fuera solo por eso,
por conocer el vacío
de la humanidad.