martes, 27 de mayo de 2014

Me castigas

Divina ignorancia con la que me places,
divina indiferencia  con la que me fustigas,
divina es la calma con la que me castigas.

Pequeño querubín armonioso que a mi corazón
asaeteas, déjame espacio, déjame tiempo, 
cierra la veda. 

No habrá mas desengaños,
ni cumplidos, ni amores, 
ni temores, ni suspiros. 

Ya no sufriré más por tu infinita seriedad, 
por tu mortífero desprecio, por nada
que pretenda hacerme daño. 

Ya los querubines no alzan el vuelo, 
ya no hay luz en la sombra, 
ya no hay anhelos. 

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