Si te miro y te veo, sonrío,
si me miras y me doy cuenta,
me rio por dentro,
pero si cruzamos nuestras miradas...
Si cruzamos nuestras miradas
ya nada importa,
mi alma queda inmóvil, congelada y absorta,
dulce testigo de la locura
desenfrenada que mi pecho defiende
y que mi cabeza aborta.
Cuando nuestras pupilas confundidas,
se funden en una mirada,
ya sea efímera, tardía o temprana,
ya sea de amor, odio, temor o rencor,
ya no veo nada mas que a ti y a tus ojos.
Tus ojos, tus ojos.
No hay mas puro origen de mis antojos,
origen de mi perdición,
de mi voluntad,
de mi desgracia y
de mi soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario