Hagamos un castillo,
un castillo de arena,
dejemos que pase el
tiempo, que suba la marea,
dejemos que el viento
lo invada y someta
como invade el amor
al corazón del poeta,
dejemos que pase,
que nadie se entrometa,
dejemos que la risa ría
sin habladurías ni profetas,
dejemos que el ser sea,
que no suenen canciones
heroicas ni tristes saetas,
dejemos que del vivir,
la vida sea la meta.
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