Se acabaron las lágrimas desesperadas,
las falsas intrigas y las uvas amargas.
Me he quedado con tan poquito
que querer, con tan pocas cosas
que mimar, tan solo con mi alma
desolada, cansada y a tu merced.
Solo se contenta cuando fustiga
el inmenso odio que a flor de
piel anida, que espanta mis anhelos,
y de mi sed, la vida.
Pasarán mas bestias por el camino,
con cuchillos divinos y afilados,
que en mi corazón ya dolorido,
quedaron y quedarán clavados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario