Tengo miedo
de no volver a verte.
No quiero cruzar solo.
Ni sentir frío.
Ni sentir dolor.
Ni sentirme indefenso
cuando haya cruzado.
Jurame que habrá luces.
Que me ayudarán
ángeles de mil plumas.
Que no sentiré el vacío de la inexistencia.
Jurame que no lloraré.
Que mis gritos no caerán
al abismo.
Jurame que será fácil,
que hasta yo puedo conseguirlo.
Jurame que la poesía sobrevive.
Jurame que hay algo con sentido.
No me cierres los ojos
cuando mi cuerpo empiece a no ser nada.
Déjame que vea.
Déjame un beso.
Siento el dolor eterno
que siente el preso,
y la sangre presa de sus venas
cuando exhala apenas,
el sueño de ser libre .
Dejaré pulsos de fondo
para cubrirte las penas,
y abrigarte las ausencias,
y entonces,
naceré de un recuerdo
de una mañana tonta;
No seré ya carne
sino memoria tuya ;
-libre por destino-
le daré azul al poeta,
verde al campo
oro al camino.
Llevaré bellezas, ideas, sensaciones.
Mi libertad no conocerá límites,
y en ella,
echaré de menos
las cadenas que me ataron
a este verso.
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