lunes, 14 de enero de 2019

¿Tú qué haces aqui?


Respondo:

Yo no quería verte levantar.
No quiero nada de tu nombre.
Tu existencia no es nada.

Tu silencio condena
en las altitudes más frías,
y de ellas eres esclavo,
cómo lo soy yo de mis versos
cuando acudo a ellos
para gritar a la memoria;
-desvanecida suerte
del que pudo vivir-

Yo no fui soldado.
La sangre que derramé,
la derramé por que quise,
y nadie me quitó nada
que no fuesen ilusiones.
Arrebaté el sentido a la suerte,
y por soñar poesía,
soñé toda mi vida
para soñar que todavía,
existen sensaciones.

En el tiempo compruebo
que la humanidad sigue
sin saber a dónde camina.

En este momento
compruebo que sigue
palpitando el verso al alma,
que los poetas no se han olvidado
de cómo sacudir las arterias ,
y en un beso, aún se reciben,                            dos almas confundidas.

Alzo la voz con los corintios
y le devolvemos a Pablo
toda su primavera.








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