De entre los suspiros surgió,
quebrando tiempo, no sé
si como humano o como dios,
dando flor al sediento
y agua al corazón.
Volando desde la vida,
más allá de las fronteras
hasta la amarga promesa
del viajero, del camino y del sol,
batió sus alas despavoridas
con alguna intención,
llegando hasta mí con
sus ojos, que ahora cuentan
más de lo que dije yo.
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