Primero se te secó la tinta,
después el corazón,
ahora vas contoneándo
metafísicas
que ni tú mismo entiendes,
ni tu padre, ni tu dios.
Te vistes de comedia
y buscas muecas al olivo,
lloras penas de mendigo
y la calle larga
se acuesta con la noche,
y la madrugada te mató
como siempre, de imprevisto.
Ayer valias mi vida,
hoy no vales nada.
Ayer quise
recorrer contigo
los burdeles y los puertos,
hoy encuentro otro más puro
y me despido de ti,
como si hubieras muerto.
Me duele más a mi
decir adiós,
y verte riendo, de lejos,
sé consciente
de que me has perdido,
busca el agua, la corriente,
el rumor de tus pulsos,
hoy eres valiente,
ayer astuto y esquivo,
ve a buscar sendas
que rediman tu alma,
y que te perdone otro
que no te haya querido.
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