lunes, 21 de marzo de 2016

Oda a Oriente Proximo

Agua silenciosa que te abres con la escolástica de tus mediocres interpretaciones, agua invocada al cetro de Moisés, ábrete una vez más para el pueblo de tu dios que se ahoga a nuestra merced, a las gentes que huyen de sus esclavizadores, de los fatales latigazos dominantes en forma de metal ardiendo, de los gases tóxicos enjaulados en la nada hasta que el viento sople a Europa, hasta que el olor de la pútrida sangre de sus iguales emane tan alto que los pinchos, los disparos, los ¨ahora nos reunimos y vemos¨ no puedan frenarlos, ábrete agua misericordiosa, ábrete, déjalos pasar, te lo ordeno como el dios de los israelitas te lo ordenó previamente, como la legítima postura que encarno para ordenarte una vez más que te abras aunque el paso sea en vano, aunque las reuniones sigan sin acabar, ábrete, tú sirves a todos, y no solo a los amos, tú sirves al viento en la  mejilla y al espadón en la mano, tú sirves a la revolución invicta de la humanidad, sea por la frente dorada, la colmena emanada de tu sacra voluntad, ábrete agua, déjalos pasar. 

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